Cerveza de abadía y cerveza trapense.

Las cervezas de Abadía y las trapenses no son lo mismo.

CURTURA SERVESERA 

Los monasterios trapenses despiertan mucho interés y gran atracción, y no solo por los altos estándares de calidad de los productos que allí se elaboran, sino también por el misterio que los envuelve y por la paradoja de una vida de recogimiento contemplativo dedicada a la elaboración de algo tan mundano y hedonista como la cerveza. ¿O no es curioso? A esto hay que añadir que la cerveza que durante muchos años ha sido considerada la mejor del mundo por la ‘comunidad experta’ es una trapense: Westvleteren 12, elaborada en la Abadía de Sint-Sixtus Westvleteren, en Bélgica.

Es muy habitual que en la tienda me pidan cervezas de abadía o trapenses, “de los monjes”, y aunque al final lo que echas a la copa puede ser muy similar, no es lo mismo. De entrada conviene aclarar que ni Abadía ni Trapense son estilos cerveceros, sino convenciones para agrupar cervezas que tienen algunas características en común.

Empiezo por las de Abadía, que no tienen tanta chicha: La denominación ‘de Abadía’ solo indica que la cerveza está inspirada en la tradición cervecera monacal. Algunas, muy pocas, como Val-DieuAbbaye d’Aulne, son elaboradas dentro de una abadía o en instalaciones anexas y otras simplemente toman el nombre de una que haya dejado de elaborar cerveza para dar al producto cierto empaque, pero la empresa que las produce es laica y tiene intereses comerciales como cualquier otra. Abadía no es ni siquiera una garantía de calidad, de hecho, hay algunas muuuuuuy malas.

Interior de la Abadía de Scourmont.

Interior de la Abadía de Scourmont, donde se elabora la cerveza Chimay.

Una cerveza trapense es, únicamente, aquella elaborada en las instalaciones de un monasterio de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia, que se conoce como La Trapa, de ahí el nombre de trapense, bajo supervisión directa de la Orden; además, los ingresos obtenidos de su venta se destinan al sustento de la comunidad y a obras sociales. La cerveza trapense tiene el sello de garantía Authentic Trappist Product (ATP) que concede la Asociación Internacional Trapense, que no es exclusivo de la cerveza, también se aplica quesos, licores, miel, mermelada, vino y galletas. Es decir, si en un monasterio de benedictinos o cartujos hicieran cerveza, no sería trapense, aunque fuera de un estilo similar. Y si Damm, por decir algo, comprara o alquilara un monasterio trapense para instalar una factoría de cerveza, tampoco sería trapense. ¿Y qué sería? Pues ni idea… una tontería, supongo. De hecho, en el mundo hay un montón de monasterios cerveceros, sobre todo en Alemania, y sus cervezas no son trapenses.

sello producto trapense cerveza

Sello de Authentic Trappist Product.

Para los amantes de las estadísticas como yo: De los 171 monasterios trapenses que existen, actualmente solo 20 comercializan productos con este sello, y de esos 20, solo 11 elaboran cerveza… Como curiosidad añadiré que de los 20 monasterios trapenses que comercializan productos Authentic Trappist Product, una cuarta parte es de mujeres y que ninguno de los 4 elabora cerveza. Habrá que hacer algo…

De esos 11 monasterios trapenses cerveceros, 6 están en Bélgica, (Achel, Chimay, Orval, Rochefort, Westmale y Westvleteren), dos en Países Bajos (La Trappe y Zundert), uno en Austria (Engelszell), uno en Estados Unidos (Spencer) y uno en Italia (Tre Fontane). A estas hay que sumar la Mont des Cats, del Monasterio del Mont des Cats, Francia, que se considera una trapense pero no tiene el certificado ATP porque se produce en el Monasterio de Scourmont (Chimay), ya que sus instalaciones fueron destruidas durante la Primera Guerra Mundial.

Estos cuatro últimos monasterios han ingresado en el selecto club Trappist Beer en los últimos años, algo que le ha venido muy bien a la monocromática y algo aburrida escena trapense porque han aportado productos de diferente perfil. Bien!

Hasta aquí el post de hoy. Más adelante podemos hablar de cada una de ellas, de las trapenses, digo, que las otras son infinidad. Y si queréis probar alguna, en la tienda tenemos unas cuantas.

*En la última revisión de su guía de estilos, BJCP ha incluido Trappist Ale. Como esta categorización me parece un disparate (estoy abierta a rectificar pero no encuentro a nadie que me dé una explicación), voy a obviar este dato. Espero que sepáis contextualizar mi atrevimiento y, si cabe, disculparlo.

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